Lo imperfecto

 

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Hace muchos años, durante una fiesta de pijamas en casa de una amiga, vimos en su habitación un papelito al lado de la cama, con una frase que se me quedó grabada: “Yo soy yo, y eso nadie lo puede cambiar”. Se me quedó grabada esa frase y ese momento porque algunas amigas que estaban ahí comenzaron con burlas y trivializaciones de esa frase y del por qué esa amiga tenía eso ahí. Y los motivos por los que tenía eso ahí, la verdad, no eran para reírse. Y yo recuerdo que me quedé ahí plantada, callada, mirando… dándome cuenta de cosas pero sin decir nada, entonces era así de reservada y miedosa… con el tiempo ves que muchas veces no supiste reaccionar porque no ves las cosas con tanta profundidad y no acabas de entender bien siendo más cría… Pero esa frase y ese momento hoy vuelven, como recordatorio de por qué aquella amiga tuvo ese papelito, al lado de su cama, en aquella época adolescente:

Se trataba de recordar que la imperfección es perfecta. Que estamos en total libertad de mostrarnos felices cuando lo somos pero también tristes cuando lo estamos. Era un recordatorio de ser libres a la hora de dejarnos ser, tanto si es considerado positivo como negativo. Es concederte la libertad de abrazar todo de ti (lo que te gusta como lo que no te gusta) y dejar que se exprese si te apetece expresarlo… que no somos máquinas diseñadas para complacer a los demás saltándonos nuestro propio espacio oscuro. Podemos decir no cuando no apetece algo. Que lo oscuro no es más que luz sin luz, no es algo malo ni es algo que necesite patadas y ser apartado como una parte tuya que rechazas (y contra más rechazas más fuerte se hace).

Se trataba de recordar que a pesar de todas esas normas impuestas de afuera, uno es libre de dejar que eso le condicione o no, que no pasa nada por mostrarte tal y como eres, a pesar de las burlas, trivializaciones, prejuicios, etc (que la mayoría en muchos momentos hemos caído y caemos en eso). En definitiva, era recordar que cada uno es único y a la vez perfecto dentro de sus imperfecciones, y dejar que sea así… honrarse por lo que eres, no por lo que esperan que seas o por lo que tú mismo te auto-impones en base a la persona que deseas ser y no eres. Es honrarte aquí y ahora con lo que eres. Tanto si hay partes que te gustan o no te gustan.

El papelito también me ha recordado que con el paso del tiempo puedes ser más genuino o estar más cerca de ser lo que eres, y ya eras (pero no lo sabías), o puedes perderte en el camino y ser lo que otros esperaban que fueras, lo que otros querían que fueras, lo que otros y otros y otros… y desde esa realidad en la que “otros decidan tu vida por ti y tu vida sea diseñada por otros” supongo que desde esa dinámica, te parece que tienes permiso de decidir o imponer  la vida de los demás, lo que es válido o lo que no lo es, en la vida de otro … y eso se llama muchas veces, por ejemplo, amor. “Lo digo por tu bien, has de hacer ésto”… “Sé lo que es mejor para ti porque te conozco, házlo”… o en un nivel superior : “has de cambiar para ser así/de esta otra forma y cumplir mis expectativas, y si no lo haces o no eres así, no me valoras o no me quieres” …. Amor?

Otro recordatorio ha sido el que se puede aceptar todo, excepto el sometimiento, la humillación y la anulación/supresión hacia uno.

Se puede aceptar que haya visiones diferentes sobre algo, me guste o no, eso es así para el otro, lo acepto y no lo voy a cambiar. Es así. Se puede aceptar que sus valores de vida no sean para nada los míos. No me gusta pero es así y lo acepto. No lo voy a cambiar, es su vida. Para el otro será lo suyo lo más acertado, para mí lo mío. Es así. Lo acepto.

Pero cuando aceptas algo que no te gusta, y no sólo no aceptan lo tuyo, sino que pasan a imponerte una realidad o suprimen la tuya, o la humillan, ahí ya no hay aceptación. Simplemente un limite bien marcado. Vale, entiendo que te salga controlar, mandar, imponer, querer otra cosa, y eres libre de tener tu realidad, pero hasta aquí, por aquí no pasas.

Tu realidad sobre mí no pasa por encima de la mía, hasta el punto de anular mi acción y decisión. Ahí ya no hay entendimiento ni apertura, porque no hay respeto ni aceptación en ambos sentidos. Y mucho menos que eso se llame amor. (Gracias esa forma tuya de quererme, no gracias).

La cosa es simple: a mayor autenticidad con uno mismo, mayor libertad y amor. Contra más desconectas de lo genuino más te lanzas a dejar tu vida en manos de los demás y te esclavizas del reconocimiento. Y ahí todo tipo de dramas, a más necesidad de aprobación, más sensación de ser incompleto, más pedir a los demás lo que uno no se sabe dar, etc. y todo porque para ser genuino toca si o si ver tus sombras, sin ellas no hay luz ni felicidad que sea real.

Y aquellos que tanto imponen o suprimen a los demás, y quieren cambiar la vida del otro porque no la aceptan, y como es inaceptable, te rechazan si dices “no”, me recuerdan, como el papelito, que la única persona que va a estar siempre conmigo, soy yo. Y por eso, sigo mi instinto. Y es perfecto así, siendo imperfecto. Con errores o sin ellos.

Y si hay que decirse adiós, se dice adiós y gracias por reflejar que esto ahora, ya no lleva a ninguna parte y no es lo que era antes… que ahora ya no doy más valor a la cantidad que a la calidad, por miedo a la soledad, como lo hacía antes. Ya no hay necesidad de demostrar algo a quien no me importa o no me conoce ni hay necesidad de dejarse ser sometido o anulado. Que el respeto empieza en uno y quien entre en la dinámica de someter a otro, porque en su vida se anula o se deja someter por reconocimiento exterior, allá cada uno con lo que decide. Pero para mi no, gracias.

Que no se puede cambiar a nadie pero si se puede elegir lo más saludable para uno. Que ya no importa ni siquiera el conflicto porque eso te lleva precisamente a ser más genuino con uno mismo. Así que lo malo, lo oscuro, también sirve y mucho. Porque acaba recordando lo esencial.  Y como decía el papelito, lo único importante es ser genuino y esencial.

 

 

 

Cómo desbloquear tu creatividad

 

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Cuándo hacemos las cosas desde la pasión estamos creando, cuando se hacen por imposición, simplemente estamos haciendo de forma mecánica.
Cuando hacemos según las imposiciones del exterior no estamos conectados con nuestra verdadera creatividad; sin embargo cuando creamos desde dentro hacia fuera nos conectamos con nuestro potencial creativo.

Una de las causas más comunes por la cual nuestra creatividad se bloquea, es precisamente porque creamos desde fuera hacia dentro y no desde dentro hacia fuera, solo desde esta última forma proyectamos nuestra verdadera esencia porque la creación lleva algo de nosotros.

Lo que ocurre muy a menudo, y esa es la principal causa del bloqueo en la creatividad, es que muchas veces no nos atrevemos a crear por el simple placer de crear, si no que estamos más pendientes de los resultados y de cómo encajarán los demás estos resultados, es decir, a menudo saltan nuestros miedos por como los demás valorarán nuestras obras, sean éstas de la índole que sean.

Cuando estamos más pendientes del resultado o de lo que puedan pensar los demás perdemos nuestro centro creativo qué es donde reside realmente todo nuestro potencial, sin centro perdemos la esencia de lo que estamos creando.
Por eso te invito a que te dejes espacio para conectar nuevamente con tu centro y desde ahí manifestar tu creatividad. Cuando pensamos en creatividad a todos nos viene a la mente grandes artistas, ya sean estos músicos, pintores, actores o escritores.

Pareciera como si el acto de crear solo le perteneciera a unos pocos privilegiados, y sin embargo nada más lejos de la realidad. La creatividad está en todas partes, en todo lo que hacemos, y no sólo en actividades extraordinarias si no también en las más ordinarias.

Formas de Potenciar tu Creatividad

Una forma de empezar a potenciar tu creatividad, en el caso de que sientas que estás bloqueado en esta área, es empezar a realizar tus tareas ordinarias utilizando tu creatividad y para ello básicamente tendrás que renunciar a hacerlas de forma mecánica.

Por ejemplo, puedes probar algo tan sencillo cómo: peinarte de forma diferente, pintarte de forma diferente a la habitual en el caso de que seas mujer, probar a vestirte utilizando colores o estilos que nunca utilizas, puedes también cocinar nuevos platos o probar nuevos sabores, redecorar tu habitación, ir al trabajo por una ruta diferente a la habitual, que se yo, realmente cualquier cosa puedes hacerla de una manera diferente o bien puedes experimentar haciendo combinaciones.
Si empiezas a hacer esto, tu día (y tu vida) tendrá más color y podrás saborear cada una de las cosas ordinarias qué antes hacías de forma mecánica y rutinaria, tus actos pasarán de inconscientes a conscientes y con esto te sentirás no solo mucho más creativo, si no también más pleno y presente.

Otra forma de indagar en tu creatividad es a través de tus potenciales, porque son ellos los que están muy conectados propia con tu creatividad y con tu vocación.
La palabra vocación tiene que ver con voz, así que para expresar tu creatividad tendrás que escuchar tu voz interior o propia verdad que reside en todo aquello que te mueve, inspira y apasiona.
Si por el motivo que sea, tu trabajo, tu forma de ganarte la vida, no coincide con tu verdadera vocación y no te permite crear en la forma en que a ti te gustaría, es importante que de forma deliberada y consciente te permitas espacios dónde poder expresar tu creatividad sin cortapisas, eso enriquecerá tu vida y la pintara con más color.

Compartir tu creatividad para el beneficio de todos.

Y ahora viene la parte más difícil: mostrar tu propia idiosincrasia personal, tu propia originalidad a través de tus actos creativos.
Para ello, primero tendrás que darle valor a tus obras, mostrártelas a ti mismo y darles tu reconocimiento para después mostrarlas a los demás sin miedo; y es en este último término dónde la la gente, en la mayoría de los casos, se guarda el talento qué lleva dentro.

Hay gente que ni siquiera se atreve a crear nada porque considera que no tiene talento y esto es un grave error.
Absolutamente todos, y cada uno a su manera, tenemos talento.
Solo cuando dejamos a un lado nuestros miedos y los juicios -propios y ajenos- empezamos a estar preparados para dar rienda suelta a nuestra creatividad, y de esta forma por medio de la creatividad yo puedo enriquecerme a mi y por añadidura a otras personas.

No compartir lo que somos -y la creatividad forma parte de lo que somos- es quedarnos en un marco muy reducido, es como si tuviésemos una casa con un gran jardín y nunca saliéramos a dar una vuelta por ese maravilloso jardín.

– Virginia de la Iglesia – Fuente: http://senderodelmago.blogspot.com.es/2017/03/como-desbloquear-tu-creatividad.html

Reconocerse

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Una experiencia que parece algo banal, absurdo o surrealista puede traer mucho.

Eso pasó hace unos días. Después de hablar con una amiga sobre un tema, me recordó que “lo malo” es como un regalo. (Gracias por ésto). ❤️

Cuando se entra a jugar con los sentimientos y emociones, eso conlleva sentirnos víctimas, rechazados, dolidos o sentirnos superiores, con falso poder, con necesidades de los demás, con luchas, etc. y de haber caído en ese batiburrillo del ego, “ese lo malo es como un regalo”, me recordó que saliera de ahí y mirara hacia adentro para finalmente, poder ver con perspectiva y sin identificación con ello.

La situación era sentirse decepcionada por ver que algunas personas no son como aparentan ser, porque se te cae un velo (que yo misma creé), por ver cómo se valora más lo que es útil, con fines secundarios, aquello con lo que se puede sacar partido. Por ver que la igualdad que se manifiesta, en la práctica es otra cosa, que las cosas son más condicionales de lo que se venden. Que tras la aparente humildad, existe el interés por uno y el reconocimiento de uno. Y eso no es algo que vea negativo, el mirar por uno es amor propio, pero no cuando viene con careta de “lo hago por los demás, qué buena persona soy…”. Eso es un engaño. (De hecho cuando hay suficiente amor en uno, lo que sale es compartirlo, pero de forma desinteresada, el amor no es guardar).

¿Y qué puedo hacer con ésto? ¿Quejarme, luchar contra la realidad para que sea como mi ego quiere que sea? ¿Imponer lo que yo quiero que otros vean? ¿Continuar luchando contra algo que no depende de mi cambiarlo?

No más luchas. Soltar, liberar eso. Aceptar que es así. Eso es así, a quien le molesta es a mi ego. Y mi ego me ha de dar igual. Sólo busca reconocimiento y tener la razón. Querer que las cosas sean como cree mi ego que tienen que ser… qué poca libertad y qué opresión hacia mi misma y hacia esa situación!!

Como por costumbre las cosas se buscan afuera, esa falta de reconocimiento se proyecta en otros. Y genera frustración.

Al enfocarse en lo que no es ego, en la conciencia o como cada uno lo llame, lo que está más allá de las emociones, ese ego propio, lo que busca es reconocimiento, ser aceptado.

 Al llevarlo hacia adentro, y tener un diálogo interno, ese ego dolido, se apacigua. Porque está encontrando dentro, un reconocimiento, como un niño con una rabieta que al ser escuchado se calma… un espacio donde ser aceptado. Y esto se transforma. Porque en el momento en que dentro hay aceptación, ya no se busca afuera ni se lucha con lo externo. (Al final lo de afuera refleja los egos de afuera reflejan el de uno mismo).

Y ahí se percibe que ese reconocimiento interior ya no depende de nada externo. Y se percibe que cada uno tiene su ego, sus luchas y es su historia lo que haga o no haga con ello. Y se deja de querer interferir en los otros y en lo externo.

Y quien quiera que siga buscando el reconocimiento y la utilidad mutua, y las mil caretas que usa el ego para vender lo que sea que quiere vender.

Y quien se necesite y utilice y se deje utilizar es su elección… y si encima viene con engaño hacia uno mismo, allá cada uno…

En el fondo aquello que aparentemente se ve como “lo malo”, es un regalo.

Es el regalo de ver y percibir que se puede encontrar ese reconocimiento que busca el ego, dentro de uno. Esa aceptación. Y además es en el único lugar donde va a proporcionarte plenitud.

 Y si no es el momento de otros, y siguen en juegos externos de búsqueda y en ese batiburrillo, no es mejor ni peor, es el momento de aprendizaje de cada uno, por lo que sea se mantienen ahí… y cada uno está donde ha de estar, dependiendo de las capas que se ha ido quitando.

 Y esa igualdad que va de la mano del respeto. Y de la mano viene también el ser educado, algo que se percibe y se entiende a través de la empatía. Y se percibe dentro que ninguno es mejor o peor, eso es cosa del ego. En el que a veces se cae, se juzga, se lucha contra algo por querer cambiarlo y otras se sabe ver en perspectiva, sin identificación con todo eso.

Y tal y como he empezado, acabo. Las cosas más absurdas que nos rodean, vienen con regalos. (Y digo absurdas porque en este caso, la situación podría considerarse absurda).

Así que al final, todo refleja y todo se agradece. 🙂

 

 

La ruta del tesoro (Campaña Crowdfunding)

Erase una vez, un niño muy explorador y aventurero que soñaba con alcanzar un tesoro. Desde pequeño tenía la sensación de que le faltaba algo e investigaba en cuentos que le habían regalado, cómo se podía adentrar en la aventura de ir en busca de ese tesoro que anhelaba y no sabía dónde encontrarlo.

Pasaron días, meses y años, y ese niño a medida que se fue convirtiendo en un niño mayor, se fue olvidando de aquel sueño infantil sobre el tesoro perdido.

Hasta que un día, volvió a sentir la sensación de vacío, de que algo le faltaba, no sabía bien lo que era, pero había estado construyendo su vida de adulto y no se sentía pleno, y eso le hizo recordar, el anhelo aventurero de encontrar el tesoro.

Así que decidió no postergarlo más… y decidió salir en busca del tesoro perdido…

No sabía a dónde ir, porque no tenía ni idea de dónde comenzaba la ruta, así que se quedó quieto un momento en su habitación preparado para partir, y en ese momento de quietud, apareció una deslumbrante lunita con un mensaje.

Le dijo:

  • “No te apresures, esta noche mientras duermas, vivirás una enorme aventura. Tan solo cerrando los ojos, encontrarás la ruta”.

Así pues, el niño adulto, le hizo caso, dejó la mochila al lado de su cama y entrada la noche, se fue a dormir entusiasmado.

Después de unas horas profundamente dormido, el niño adulto, comenzó a ver la orilla de una playa, un lugar tranquilo, con suaves olas descansando en la arena suave y brillante… envuelto en el olor a mar, la calidez de sol y una suave brisa, comenzó a caminar por la orilla sin rumbo, hasta que vio a lo lejos, un antiguo barco con un capitán esperándole.

El niño adulto se sorprendió al encontrar ahí el barco con un Capitán esperándole, mientras que el Capitán le dijo que le había enviado “Mamáluna” (así era como llamaban a la deslumbrante lunita que apareció antes de dormir), estaba ahí para llevarle donde el niño adulto quisiese ir.

Al principio el niño adulto, se sintió confuso, no sabía dónde tenía que ir, sólo sabía que quería ir a buscar el tesoro, pero no tenía ningún destino pensado. Mientras tanto, le explicó al Capitán su confusión, y éste le respondió que toda aventura, empieza dando un primer paso, así pues, el niño adulto, subió al barco con entusiasmo aventurero y con algo de desorientación, y así fue como comenzaron la ruta del tesoro perdido.

Estuvieron mucho tiempo en el mar, se hicieron muy buenos compañeros, ambos hicieron frente a numerosas tormentas, pero lo peor, no fueron las tormentas, ni la ausencia de alimentos, sino que fue un barco pirata que les fue persiguiendo durante todo el viaje…

Ese barco permanecía muy cerca de ellos, con un pirata solitario al frente que les amenazaba, les decía que no iban a conseguir alcanzar el tesoro, que ese tesoro era una ilusión inexistente, que esa aventura era absurda, que él iba a alcanzarlos y los iba a dominar para siempre, iban a ser sus esclavos para el resto de sus vidas, que jamás iban a llegar a ser libres…

Llevaban tanto tiempo en ruta, que el niño adulto, se comenzó a creer todas las amenazas del pirata, se sentía desilusionado, cansado, sin confianza y perdido, todo aquel entusiasmo con el que comenzó el viaje, se había diluído, sentía que ya no tenía sentido aquel viaje, que era una falsa ilusión, hasta que el Capitán le dijo:

  • “Puedes volver a confiar en tu instinto, dejar al lado las amenazas del Pirata y seguir adelante buscando el tesoro o puedes resignarte y ceder ante el pirata, siendo esclavo de él toda tu vida. Es tu elección, yo sólo estoy aquí para acompañarte, ni soy preso tuyo ni soy preso del Pirata”.

El niño adulto, se dio cuenta que había permitido hacerse suyas todas las amenazas del Pirata, y se lo había creído todo, pero vio que solamente eran creencias con las que se había identificado y habían eclipsado su confianza y entusiasmo. Así que decidió seguir, comenzaron a seguir tan rápido, con tanta fuerza y firmeza que el barco pirata fue quedando atrás y cada vez, era más difícil escuchar los gruñidos del Pirata.

A lo lejos, pudieron ver un pequeño islote, y el niño adulto, tuvo la corazonada de que finalmente habían llegado al tesoro… a medida que se acercaban al islote, sentía cada vez más que ahí se encontraba el tesoro!!

Llegaron al islote y el Capitán le dijo que no era su búsqueda del tesoro, que él ya lo había encontrado tiempo atrás y que él se quedaba ahí en el barco, así que se despidieron en la orilla de la playa y le deseó suerte al niño adulto, le dijo que siguiera su instinto y lo encontraría porque no estaba lejos…

El niño adulto se adentró en la isla, caminó por paisajes con frondosa naturaleza hasta que llegó a un lugar parecido a una enorme cabaña, con una impresionante puerta de madera. Se quedó ahí quieto, con curiosidad por entrar a la vez de incertidumbre por lo que pudiera encontrar dentro… Mamáluna apareció ahí a su lado, frente a la puerta y le dijo que lo vería dentro, le dijo que confiara y cuando se sintiese preparado, abriese la puerta y entrara… había grandes sorpresas para él ahí…

Se dispuso a entrar y vio un lugar muy iluminado, con muchas ventanas que dejaban pasar los rayos de sol, un sitio cálido, tranquilo y mágico, también misterioso… nunca antes había estado en un lugar así, estaba lleno de mariposas, de frutas de colores, se oía música de fondo, una música maravillosa, todo el sitio le producía sensación de abundancia y plenitud!!

Y en el medio de la sala, había un baúl cerrado. Mamáluna estaba al lado del baúl y le invitó a ir hacia allí… El niño adulto se quedó quieto frente al baúl y con entusiasmo y misterio, abrió aquella enorme caja…

Dentro de ella sólo había un objeto, un enorme diamante tan deslumbrante que el niño adulto podía verse reflejado en el diamante como si fuese un espejo.

Al verse a él mismo en el diamante lo comprendió todo y percibió todo el significado de ese viaje, de esa búsqueda del tesoro perdido.

En ese instante, se dio cuenta de la verdad.

La verdad era tan simple…

El diamante le mostró que eso era el niño adulto en esencia. Y eso es lo que había perdido y había estado tanto tiempo buscando, anhelando y soñando, nada ajeno a él sino él mismo en esencia.

Se dio cuenta que todo ese viaje, esa búsqueda, no era nada más que el principio del encuentro con su diamante interior. Ese Pirata gruñón malvado, no era nada más que el reflejo de sus propios miedos, inseguridades, desconfianza, limitaciones, resignación y falta de amor por él mismo. Y cuando decidió confiar, aquel Pirata fue desapareciendo… Esa sensación de vacío, de ausencia de algo, (que fue lo que le impulsó a comenzar el viaje), era el olvido de su propia esencia, lo que ya era…

Se dispuso a buscar afuera algo, se olvidó de su diamante interno. Se olvidó de brillar, de la luz que era por herencia natural. Y se embarcó en mil aventuras, en búsqueda del tesoro perdido, en búsqueda de su propio diamante. Aquel que encontró después de haberse rendido (no resignado) y gracias a esa rendición, obtuvo el último impulso de confianza, firmeza y decisión para acabar en aquel islote. Donde estaba su tesoro perdido. El diamante espejo. Y al mirar al diamante, se vio a él. Y pudo percibir con total claridad, que el tesoro perdido estaba dentro de él…

Y colorín colorado, este cuento no ha acabado…

No ha acabado porque este cuento tiene su propia camiseta!!

Siiii hemos diseñado una camiseta única y original inspirada en este cuento!! La camiseta “The lost treasure is inside you” (El tesoro perdido está dentro de ti)

Teníamos la idea de fusionar en un proyecto: la escritura (utilizando elementos infantiles + temas conscienciales) con el diseño en ropa. Y aquí lo tenemos!!

En este enlace siguiente, podéis ver la camiseta, tanto para chico como para chica, en varios colores, y si nos podéis ayudar genial!! Estamos participando en una campaña de crowdfunding y cuantas más ventas, mucho mejor para que la campaña tenga éxito!! 

Pincha AQUÍ para acceder a la campaña.

Para los que no estáis familiarizados con este tipo de campañas, en la web de Crowdence, explica todo de forma muy precisa y clara. La campaña estará disponible varias semanas en la web y una vez finalizada la campaña, se procederá a estampar las camisetas y así poder enviarlas a los compradores. (La campaña sólo es válida para España). 

Si podéis ayudarnos a difundir la campaña os lo agradecemos mucho 🙂

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El valor de ser auténtico

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El arte de los grandes maestros ha trascendido de manera histórica. Pero ¿de qué estaban hechos estos artistas para plasmar el mundo como lo hicieron?  Esta pregunta motivó a la agencia de publicidad brasileña DDB, la cual realizó una campaña para la escuela de arte MASP de Sao Paulo, en la que muestran que las personas exteriorizan lo que llevan dentro. (Fuente: http://www.kienyke.com/tendencias/que-tenian-en-sus-entranas-picasso-van-gogh-y-dali/)

Estas ilustraciones de Dalí, Picasso y Van Gogh, son un claro ejemplo de cómo siendo auténticos con uno mismo, plasmas afuera todo tu potencial.

Todos tenemos algo que no sé exactamente cómo denominar, una semilla, una percepción, algo que nos hace únicos. Una misma experiencia, a cada uno le afecta de una manera diferente, y una suma de experiencias, hace que cada uno vea la vida, el mundo, según su propia mirada. Aunque de raíz todos somos lo mismo, cada uno crece a su manera. Somos universales pero a la vez existe una diversidad por la autenticidad de cada uno. 

Muchas veces, perdemos nuestro propio instinto por amoldarnos a unas reglas o normas pre-establecidas, por no salirnos de “lo normal” o “lo común”, por no sentirnos inaceptables o inadaptados, y precisamente esa o esas diferencias es lo que nos hace únicos, y es el potencial que tenemos disponible para sacarlo afuera y permitirnos expresar la autenticidad.

Lo que te hace único es lo que está en tu interior, nada externo te hace único, porque si no sale de ti, de dentro, de forma natural, como parte de lo que eres, de lo que percibes y de cómo lo sientes, no puede ser auténtico, ni puede ser la expresión de uno mismo. 

Querer ser único/original/auténtico a través de algo exterior, es duplicar lo que ves en otro o en otros, y carece de naturalidad o espontaneidad. Es diferente a adquirir inspiración a través de cosas externas, cosas que te resuenan o te mueven, o llaman tu atención y las fusionas con lo que vibra en tu interior, y fomentan o hacen crecer “tu semilla interna”. Pero siempre y cuando, sirvan para hacer crecer tu propio instinto, como si fueran alimento para tu autenticidad.

¿Que frena el ser auténticos? Las creencias impuestas por quien sea o por lo que sea, que las hemos hecho nuestras. Estas creencias nos limitan, hacen que nos olvidemos de nuestro brillo interior, y busquemos afuera. Porque lo nuestro no es aceptable o no es suficiente, o simplemente no sabemos el tesoro que tenemos dentro. Y pasamos a buscarlo afuera, dando la espalda a nuestra propia autenticidad, suplantándola por “lo normal” o “lo común”, lo impuesto por otros.

En muchas ocasiones, sucede que cuando se ve afuera a alguien que ha tenido el valor, de ser auténtico, porque para ser auténtico se requiere mucha fortaleza y valor (no es tan sencillo salirte de las normas y prejuicios), y esa persona auténtica brilla debido a que la autenticidad, al ser algo natural posee brillo natural, desencadena en los demás tres tipos de reacciones:

  • Envidia: para aquella persona que no conoce su brillo ni su potencial, y le da coraje que otros alrededor, puedan brillar, desenvolverse de forma natural y entra en la comparativa puesto que le reflejan brillo y no sabe que tiene eso adentro suyo o no sabe cómo conectar con su potencial, y en vez de ser constructivo, es destructivo.
  • Admiración (en el sentido de querer mimetizarse): para aquella persona que tampoco conoce su brillo o potencial, o no sabe cómo ponerlo en práctica o por lo que sea no lo pone en práctica, y al verse reflejado por alguien auténtico, quiere parecerse porque ese brillo le deslumbra y lo admira pero no se siente capaz de brillar así. Este es el caso, de querer ser auténtico en base a duplicar algo externo, no es destructivo pero tampoco constructivo, porque no se construye a sí mismo en base a lo que YA ES, sino en base a otro, a algo externo.
  • Admiración (en el sentido de inspiración): para aquella persona que si conoce su brillo y potencial propio, está conectado con su autenticidad, y cuando ve alrededor, personas auténticas, valora esa autenticidad y la admira, aunque no sea de su agrado el estilo, por ejemplo, o la filosofía de vida, los valores, etc. pero tiene un profundo respeto y admiración por ese saber SER AUTÉNTICO. Sin envidias, sin comparativas, sin duplicaciones, puesto que ya está en armonía con lo que ES, con su autenticidad, y no ha de buscar afuera una identidad.

 

Absolutamente todos, tenemos cualidades únicas. Recuerdo una amiga que me dijo: “No entiendo cómo la gente quiere tener siempre la razón, y que veas las cosas igual que ellos. Si todos viéramos las cosas iguales, sería muy aburrido, imagínate que todos en todo pensamos lo mismo”.

Y me parece cierto. Cada uno tiene una percepción y visión de las cosas, y de la misma forma que cada uno tiene unos valores, ideas, percepciones, opiniones… cada uno tiene una semilla de autenticidad. Si proyectamos más el ir hacia afuera, nos perdemos esas cualidades únicas. Ser creador, para mí, no es sólo ser creativo en el sentido de ser artista, sino saber crear la mejor versión de nosotros mismos, ser creativo en todo lo que realizamos, ¿y cómo se puede crear? Dejando de lado toda la basura de las creencias que nos limitan.  Dejando ser lo que ya somos “de fábrica” y dejar de buscar ser algo que no somos.

Osho decía que todos tenemos una obra de arte dentro de nosotros pero estamos obstruyendo el camino…

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Deja ir toda esa basura 

La verdadera historia de nuestro pasado

Hace un tiempo, una amiga estaba realizando un estudio genealógico sobre su familia. Cuando compartía experiencias de ese estudio, los pasos que iba realizando, los descubrimientos que había conseguido, historias del pasado que volvían etc… me fascinaba el entusiasmo con el que ella estaba llevando a cabo ese estudio, era algo que le salía hacer por motivación propia y percibía la ilusión, el misterio, y lo que estaba disfrutando con ello. 

A medida que nos iba contando historias, nuevos descubrimientos e hilos que iban enlazándose, además de darme cuenta de lo importante que es lo pasado y cómo ello te trae hasta aquí, me pareció que esta amiga tenía mucho talento a la hora de investigar la genealogía. No es muy común que las personas, al menos no la mayoría, nos motive este tipo de estudios, más allá de saber un poco la ascendencia o descendencia familiar, para ella iba más allá de conocer curiosidades, realmente le apasionaba, tiraba de un hilo, descubría nuevas cosas y se despertaban nuevas inquietudes de conocimiento. 

Así que un día le hice la propuesta de escribir sobre ello, cómo era para ella ese estudio, qué le llevó hasta ahí, qué era lo que le motivaba para lanzarse en esa investigación. 

Aquí va el texto de la historia de mi amiga, gracias por compartir tu experiencia 🙂 

 

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¿Qué es lo que nos hace ser nosotros mismos? ¿Por qué somos como somos? Preguntas que siempre nos hacemos pero que nunca tienen respuesta. Quizás un cúmulo de casualidades hizo que seamos quienes somos, pero sin duda nuestros pensamientos y lo que hacemos en el presente nos corresponde a nosotros mismos. Así que hoy vengo a compartir mi experiencia sobre algo que mucha gente persigue: conocer sus antepasados.

Hace varios años, murió un familiar mío muy cercano, alguien que hizo replantearme las cosas de una manera muy diferente una vez fallecido. Siempre había sentido fascinación por mis antepasados desde que era una niña y alcanzo a recordar. Una y otra vez, preguntaba a mis abuelos quienes habían sido sus padres, sus abuelos y todo aquello que pudieran darme como dato. Claro está, esto venía de los típicos trabajos del cole, pero a mí me gustaba, sentía curiosidad sobre personas que ya no están pero que una vez formaron parte de la historia, de mi historia.

Cuando fui mayor, esa curiosidad quedó en desuso, hasta que sucedió lo que nos llega a todos, la muerte de un familiar. Un mes después, un amigo me comentó que había encontrado la forma de empezar a investigar sus antepasados, y todo eso que yo sentía, la curiosidad que yo creía olvidada, resurgió. Y así empecé a recordar todas esas historias que me contaban de personas que ya no están, de personas de las que siempre quise saber más. ¿Habíamos tenido algo en común? ¿Habían sido siempre todos de la misma ciudad que yo? Cosas que ahora, seis años después, he ido descubriendo y aún me quedan por saber.

¿Qué puedo decir? Lo cierto es que encontré multitud de similitudes con antepasados: rostros, nombres que se repetían de abuelos a padres y padres a hijos, aficiones, trabajos… Es increíble lo que uno/a puede llegar a encontrar y los secretos mejor guardados que salen a la luz cuando investigas. En mi caso, llegué hasta el punto de saber que gran parte de mis raíces son de aquí, y espero que en un futuro logre saber algo más. No sé hasta qué fecha llegaré, probablemente no muchos años atrás, pero de una cosa estoy segura, y es que sea como sea, el viaje habrá merecido la pena.

Hace un tiempo una amiga me preguntó el porqué me había enfrascado en todo esto, porqué seguía buscando. ¿La verdad? No tengo una respuesta clara, es más como un sentimiento, algo que siempre he sabido que debía hacer o acabaría haciendo. El respeto por lo que fueron, o de lo que algunos dirían que es, ser recordados para que los que vengan después sepan de ello, pero yo me guío más por lo primero, ya que después de todo, somos los rostros de nuestros antepasados y les debemos eso. De alguna manera me siento ligada aquí, y si algún día tengo que irme, al menos habré dejado huella sobre todo aquello que fue y es, el conocer nuestro pasado es un lujo que otros no tienen, y yo desde luego no lo desaprovecharé.

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Una anónima.

El ego (sin educar) distorsiona el talento

 

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¿Cómo se puede emprender, o trabajar ya sea para uno mismo o para otros, poner en práctica la creatividad (en mi caso) con todo este entorno capitalista? Porque aunque te mantengas en el centro del huracán, la sociedad ahora mismo es ésta y en mayor o menor medida estamos condicionados por ella. ¿O es que al vivir de forma esencial, la propia vida que va al margen de la supervivencia implantada por las “élites”, hace que puedas desenvolver tus dones? digamos que ¿atraes lo que necesitas y no has de luchar por conseguirlo o manipular o exclavizarte?

A raíz de hacerme esta pregunta, han salido respuestas interesantes.

1- En primer lugar, con el dinero podemos cubrir algunas necesidades básicas y cotidianas (vivienda, comida, gastos mensuales de cualquier tipo, etc) pero hay que diferenciar que lo que realmente tiene valor, el dinero no lo puede comprar. No es que el derecho a una vivienda o comodidades no tenga valor, o no sea importante, sino que las cosas que no se pueden comprar, no se pueden comprar o pagar o alquilar precisamente porque no se puede calcular una cifra para cubrirlas, están fuera del alcance del dinero, su valor es tan elevado, que por lo menos, hasta ahora, se escapan de un valor monetario.

2- Tanto si anhelas dinero porque tienes muchas necesidades materiales como si no te crees digno de recibir dinero porque te has peleado con él, en ambos casos, origina sufrimiento, porque has creado un vínculo de sacrificio para conseguirlo. Si tienes muchas necesidades (reales o ficticias) que cubrir, o si bien, crees que tienes pocas necesidades y sobrevives con escasez por la creencia de falsa modestia (merezco poco), en ambos casos, al final el que dirige, es el ego. Y el ego te lleva a depender, a necesitar, a buscar, a sacrificarte, sobrevivir y sufrir.

3- La clave está en echar un vistazo y ser consciente de cómo has creado tu vida en base a las creencias limitantes del ego, y ver por tanto, la diferencia entre supervivencia y vida.

La supervivencia viene de la mano de la experiencia egóica y la vida de la experiencia esencial. Para ello, se necesita mirar a las propias creencias, qué dicen, cómo han crecido y cómo has sobrevivido en base a eso que te has creído de ti mismo. Es una toma de responsabilidad con un mismo el darse cuenta de lo que dice nuestro ego.

Y cuando se escucha al ego, da respuestas interesantes:

“Me he enfadado muchas veces porque la gente no valora mi creatividad, los diseños… Les he echado la culpa por no saber valorarlo, por no apoyarlo. Me he enfadado o decepcionado porque no fluía, como si constantemente me encontrara barreras y frenos. Me he visto muy perdida y desorientada sin saber cómo continuar, sin saber cómo se es “exitoso”.”

Ahora veo que esas barreras que me he encontrado afuera, todos esos frenos, son mis propias limitaciones internas, por verme identificada con el ego.

La vida profesional desde el ego, es carencia. Es creerte una serie de ideas que al venir de la mano del ego, te separas de tu “yo esencial”.  Creencias como que no te mereces brillar ni tener éxito, prejuicios de que eso no es posible sin sufrimiento, sin esfuerzo y sacrificio, que no es posible en tu entorno, o en esta sociedad, o tú no eres nadie para ser exitosa.

Si así es el ego, o te dice que eres el rey del mambo o te dice que no mereces…

¿Qué es ser exitosa para mí? Es poner de forma práctica y materializar todo el potencial creativo con el que vine “de fábrica”, permitirme expresarlo, compartirlo, por el puro gozo de estar haciendo lo que me nace. Y saber recibir los frutos, porque en muchas ocasiones, los frutos ya maduros, nos e recogen por la creencia de:

 “Agárrate a lo que puedas para sobrevivir” en lugar de “confía en tu estrella (tu luz), ponla en práctica y sácala”

Así que tanta culpa enfocada hacia el exterior por los fracasos o estancamientos y  es uno mismo, bajo las gafas del ego, el que no se permite fluir, expresar y ser exitoso. En el momento en que dejas de culpar afuera y buscar responsables, y aceptas tu responsabilidad, estás realizando una toma de poder de ti mismo y tu realidad.

 
Creencias limitantes:
 
* Como voy a brillar profesionalmente y ser exitos@ siendo que en mi familia o en la sociedad, según nos educan, el método es la supervivencia y sacrificio. Eso sería no continuar con el “legado” de soy fuerte si lucho, o sería también que ellos pudieran sentirse pequeños si me dejo Ser.
 
* Como voy a ser exitos@ de algo que se considera un hobby o trabajo sin valor, (como se ve socialmente los trabajos creativos donde o no eres nadie, eres un muerto de hambre o eres la cumbre de la cima cuando has conseguido éxito y reconocimiento o fama)  Esta profesión es muy dual: o no eres nadie, o eres lo más de lo más. Y el éxito no es fama. 
 
* En el caso de los artistas o creativos, que es el ámbito que más conozco, suele salir también el freno de que la parte empresarial, no es un punto fuerte, sino un esfuerzo y eso crea barreras. 
* La falta de responsabilidad, al buscar reconocimiento afuera y lo externo es reflejo de lo interno, buscar responsables a los demás de los éxitos o fracasos.
 
* Además de que lo que busques lo busques afuera y te evadas de tu responsabilidad, lo que encuentras afuera, bajo los parámetros del ego, que es dualidad, lo ves dividido: bueno y malo, por tanto siempre va a haber una parte que vas a rechazar por considerarla mala o negativa. 
 
Todo ello desemboca en sufrimiento y malestar.
 
– Si no pones en práctica tus talentos, hay una parte de tí que está frustrada, como si faltara realización y maduración propia.
 
– Si pones en práctica tus talentos pero desde el ego, es una búsqueda constante de dependencia externa, una lucha por conseguir algo, unida a la dualidad de lo bueno y lo malo y el juicio del ego.
 

– Al ego se aferran todas las creencias y limitaciones sociales, familiares que uno se adhiere y acaba haciéndoselas suyas, son barreras que tapan lo esencial.

 

Todo ésto lleva a la pregunta

¿Mis talentos o dones esenciales cuáles son? ¿Qué es lo que he traido “de fábrica” para expresar y madurar aquí? ¿Cuál es ese potencial innato que he de poner en práctica?
Y la respuesta sale, cada uno lleva unos dones innatos de fábrica, dispuestos a ser expresados,  compartidos, sin ser unos superiores a otros, las jerarquías de los dones, es cosa del ego, no de la Esencia. Y estos dones, están no para esconderlos, o para rechazarlos, sino para que salgan y puedan fluir.

¿Y cómo poder expresar los dones sin caer en las artimañas del sistema?

No lo sé, supongo que siendo íntegros con lo que uno necesita expresar y confiando en que por decir no, a caminos rápidos envueltos de ego que antes o después niegan tu Esencia, no pasa nada y confiar en que esa semilla crecerá a su ritmo, con su espacio y siendo fiel a sí misma.

Hace un tiempo vi el documental de Amy Winehouse, lo comentamos con unas amigas, y compartíamos la misma visión: como lo más preciado que era su don musical, por los motivos que ella tuviese, ya fuera por desconocimiento, por motivos personales de ella, etc. lo entregó o se puso a disposición del “sistema” y unido en este caso a sus problemas personales, poco a poco fue apagándose esa naturalidad y fluidez con la que compartía su música en un principio, su entusiasmo se fue apagando, y era como si acabara odiando la música que era su pasión, por sentirse encadenada a ella. (Es un documental muy interesante, lo recomiendo.) Es un claro ejemplo de un enorme don puesto en práctica sin tener identificación con su Esencia y hacer que el propio don, se convierta en “tu enemigo”.

 

Al final todo se resumen en tomar consciencia de lo que Somos más allá del ego, de las creencias sobre nosotros mismos y asumir la responsabilidad de ser la grandeza que todos SOMOS.